Ha estat publicat un article de Luis Jar Torre sobre el naufragi del Costa Concordia, extraordinariament documentat i explicat amb moltes dades oficials. És realment molt aclaridor, val la pena perdre uns minuts per llegir-lo
Mar de proa
diumenge 23 de desembre de 2012
Creuer a tota Costa
Ha estat publicat un article de Luis Jar Torre sobre el naufragi del Costa Concordia, extraordinariament documentat i explicat amb moltes dades oficials. És realment molt aclaridor, val la pena perdre uns minuts per llegir-lo
diumenge 9 de desembre de 2012
dimecres 14 de novembre de 2012
Treballs de remoció del Costa Concordia
dissabte 13 d’octubre de 2012
Neix una nova estrella...
dissabte 29 de setembre de 2012
La Tripulació del Costa Concordia premiada pel Lloyds List
dissabte 8 de setembre de 2012
la Caja Negra del Costa Concordia

En el video presentado por TGCOM24, cuyo audio pertenece a la caja negra del barco siniestrado, se escucha claramente al Capitán diciendo: ¿Qué he hecho yo…? y poco después al maitre Antonello Tievolo, oriundo de Giglio, comentando: “Me siento culpable”.
Los diálogos de la caja negra serán presentados en el Tribunal de Grosseto en una semana.
Según medios italianos a las 18,27 Schettino anuncia a la empresa la ruta que llevará al Concordia al desastre. Más adelante se escucha en el video presentado por la cadena televisiva al Jefe de máquinas decirle a Schettino: “Nos hundimos, no me entiende”, a las 21.45. Sin embargo a las 22.00 hs. el comandante minimiza los hechos y comenta (al igual que hará con la Capitanía marítima dos minutos más tarde) “Tenemos un apagón, estamos controlando la situación”.
Diez minutos más tarde – continúa el relato de la prensa italiana – a las 21,56 Schettino dijo a Roberto Ferrarini, director de emergencias de Costa: “Roberto metí la pata !…” y luego inculpó a Mario Palombo.
A las 22,29 hs consulta al Jefe de máquinas si deben abandonar el barco. A las 23, cuando los pasajeros ya han comenzado a abandonar la nave, llama a su esposa Fabiola y le dice: “Fabi, terminé mi carrera como comandante. Hemos llegado a un banco, el barco se escora pero estoy haciendo una buena maniobra… Y todo bajo control”.
Génova, Italia. En respuesta a la información publicada por el diario italiano La Stampa, y luego reproducida por otros medios, Costa Cruceros quiere aclarar que, como se desprende de las investigaciones realizadas con la caja negra, es una hipótesis completamente inexacta sostener que la compañía estaba al tanto de la ruta tomada por el Capitán Schettino. Lo publicado por los medios no es sólo erróneo, sino que también es dañino para la imagen de la Compañía y tiene el potencial de causar perjuicios económicos. La caja negra muestra que la ruta decidida durante la tarde del 13 de enero de 2012 en Civitavecchia y aprobada por la Compañía, era segura y de rutina, y pasaba a 5 millas de distancia de la Isla de Giglio. El Capitán Schettino decidió por si mismo modificar la ruta luego, y omitió informar sobre esto a la Compañía. La planificación del viaje es de exclusiva responsabilidad del comandante, y entre sus tareas se incluye la obligación de notificar a las autoridades sobre cualquier cambio y la comunicación de todo tipo de mensajes. Además, unos minutos antes del accidente, precisamente a las 21.39, el capitán Schettino se hizo cargo de la operación personalmente y le dio órdenes al timonel que resultaron en un nuevo cambio de dirección, desconocido por la Compañía, que llevó al barco a navegar una ruta insegura muy cerca de Giglio, provocando el accidente.
dimecres 29 d’agost de 2012
divendres 11 de maig de 2012
Reflotament del Costa Concordia
dilluns 27 de febrer de 2012
La Patent de Navegació
dissabte 28 de gener de 2012
Seguridad en la mar y en el papel
En los accidentes marítimos rara es la ocasión en que una sola circunstancia sea la que cause el siniestro. Normalmente es una causa fortuita o un error el que desencadena una sucesión de errores o circunstancias que conducen al accidente. Y lo normal es que pase bastante tiempo, meses, hasta que una comisión de expertos analice los datos con calma y pueda sacar conclusiones contrastadas de lo que ocurrió antes, durante y después del accidente marítimo. Y a partir de estas conclusiones del informe técnico es cuando un juez puede empezar a repartir responsabilidades entre las diferentes partes que intervinieron en el siniestro.
Sin embargo, esa calma y cautela que se deben exigir a la hora de analizar las causas de un accidente son incompatibles con la práctica actual de la profesión periodística. Hoy en día hay que publicar la noticia casi según se está produciendo el hecho noticioso, y en cuanto salen nuevos datos deben estar ya mismo a disposición del público, que cuenta no solo con la radio y la TV para informarse con rapidez, sino con internet, donde se pueden encontrar vídeos, fotos y grabaciones de todo tipo que nos informan, o eso creemos, de todo al momento. Ante tantos datos y ante tanta prisa, raro es el periodista que tiene tiempo para contrastar
todo lo que le llega antes de publicarlo, y si a esto se suma el normal desconocimiento del medio marítimo que tienen la mayoría de los profesionales de la prensa, no es de extrañar que den por válidas la mayoría de las informaciones que llegan y se publiquen sin ni siquiera dudar de que puedan ser o bien falsas o bien incompletas.Las pérdidas económicas derivadas de un siniestro marítimo importante son muy cuantiosas. Pensemos en lo que cuesta un buque moderno y grande, en lo que cuesta la carga que transporta (por ejemplo, miles de toneladas de petróleo), en lo que cuestan las indemnizaciones por los daños al medio ambiente y a los recursos pesqueros, y las indemnizaciones por las vidas perdidas (que en el caso de un gran crucero hablamos de miles de personas). Hay muchos intereses en juego, y mucha gente dispuesta a no decir la verdad o a intoxicar directamente para intentar así echar balones fuera de su responsabilidad. En el caso del accidente del 'Costa Concordia', incluso ante la avalancha de datos que se están publicando, no creo que haya ningún marino que se atreva aún a decir qué ha pasado en realidad. Simplemente no tenemos datos ciertos y contrastados suficientes como para poder sacar una conclusión veraz. Hay indicios que apuntan hacia dónde ha de ir la investigación. Pero hasta que técnicos expertos e independientes no terminen la investigación no se podrá asegurar nada. Hay muchos antecedentes similares que yo mismo estoy analizando en la realización de una tesis doctoral sobre la imagen en prensa de los marinos mercantes en los casos de naufragios de petroleros.
Por ejemplo, en el caso del hundimiento del petrolero 'Exxon Valdez' en Alaska en 1989, toda la prensa dedicó amplios espacios en las fechas posteriores para hablar de que su capitán, Joseph Hazelwood, estaba bebido en el momento del accidente. Finalmente en el juicio fue absuelto de ese cargo. También tras el embarrancamiento del 'Aegean Sea' en La Coruña en 1992, se habló mucho en la prensa de que la maniobra de entrada a puerto la inició el capitán Constantinos Stavridis de manera ilegal causando el siniestro. También se demostró posteriormente que eso no fue cierto. Y en breve se iniciará el juicio del 'Prestige', y en el mismo se verán cuántas de las cosas que se dijeron y escribieron constantemente los días y semanas posteriores sobre el capitán Apostolous Mangouras fueron ciertas o no.
En fin. Que con este artículo solo quiero llamar la atención sobre la conveniencia de ser cautos a la hora de empezar a repartir culpas en el caso del hundimiento del 'Costa Concordia'. Puede que lo que se está diciendo sea cierto. Pero también puede que no. Pongamos por lo menos un «al parecer» por delante. Viendo lo poco positivo de un naufragio tan absurdo y trágico como éste, hay que decir que de todo accidente se aprende algo para que no vuelva a ocurrir. El hundimiento del 'Titanic' fue determinante para que la legislación avanzara enormemente en unas normas que ayudan a salvar muchas vidas. Seguro que ahora se avanzará aún un poco más. Y también, con este siniestro, mucha gente se dará cuenta de la importancia de los estudios de Náutica, una carrera universitaria de un nivel de exigencia alto para el alumnado.
dimecres 25 de gener de 2012
Capitanes valientes, o no
ta de capitán a mayordomo, menos el oficial al mando de los botes salvavidas y dos marineros para gobernar cada uno, se hundió con el barco, sin rechistar, después de poner a salvo a todo el pasaje. Pero es que el Douro, concluía Conrad, era un barco de verdad, tripulado por marinos profesionales y bien mandados que no perdieron la humanidad ni la sangre fría. No un monstruoso hotel flotante lanzado a 21 nudos de velocidad por un mar con icebergs, atendido por seis centenares de pobres diablos entre mozos, doncellas, músicos, animadores, cocineros y camareros.Escrito hace un siglo, el comentario conradiano podría aplicarse casi de modo literal al desastre del Costa Concordia. Pese al tiempo y los avances técnicos que median entre uno y otro barco, muchas son las lecciones no aprendidas, las arrogancias culpables y las incompetencias evidentes para cualquier marino, aunque no siempre para los armadores e ingenieros navales: desmesura en los grandes cruceros, escasa preparación de tripulaciones, fe ciega y suicida en la tecnología, o competencia profesional de los capitanes y oficiales al mando. En este último aspecto, ciertos detalles en el comportamiento del capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, quizá merezcan considerarse.
Todo capitán de barco tiene dos deberes inexcusables: gobernar su nave con seguridad y destreza y, en caso de incidente o naufragio, procurar el salvamento de pasaje, tripulación, carga y, a ser posible, del barco mismo. Esa es la razón de que, en otros tiempos, un capitán pundonoroso se hundiese a veces con el barco, pues su presencia a bordo era garantía de que todo se había procurado hasta el último instante. Y así, a un capitán capaz de gobernar bien un barco y asegurar en caso de incidente o tragedia la mayor parte posible de vidas y bienes, se le considera, hoy como ayer, un marino competente.
En la varada del Costa Concordia, en mi opinión, el concepto de incompetencia se ha manejado con cierta ligereza. No creo que el capitán Schettino fuese un incompetente. Treinta años de experiencia y una óptima calificación profesional lo llevaron al puente del crucero. Hacía una ruta conocida, y la maniobra de acercarse a tierra es común en esa clase de viajes. Además, una vez producida la vía de agua casi en la aleta de babor -lo que significaría que ya estaban metiendo a estribor para evitar el peligro-, la maniobra de largar anclas a fin de que, con las máquinas anegadas y fuera de servicio, el barco bornease 180º con su último impulso para acercar el costado a tierra y no hundirse en aguas profundas, parece impecablemente marinera y propia de buenos reflejos. El exceso de confianza, una mirada superficial a los instrumentos, pulsar dos veces una tecla en lugar de hacerlo tres, pudieron bastar, a 16 nudos y en tan poca sonda, con una mole de 17 pisos y 114.500 toneladas, para que del error al desastre transcurriesen pocos segundos. Ningún marino veterano puede afirmar que jamás cometió un error de navegación o maniobra; aunque este no tuviera consecuencias, o estas no sean las mismas en aguas libres de peligros que en un paso estrecho, en la noche, la niebla o el mal tiempo, con una piedra o una restinga cerca; o, como en el caso del Costa Concordia, a solo un cable de la costa.
En los casos mencionados, incluso aplicando al capitán de una nave todo el rigor legal que merezca su error, es posible comprender la tragedia del marino. Simpatizar con él pese a su desgracia. Pero lo que sitúa a cualquier capitán lejos de cualquier simpatía posible es su incompetencia o cobardía a la hora de afrontar las consecuencias del error o la mala suerte. Una desgracia puede ser azar, pero no encararla con dignidad es vileza. Si un capitán está para algo, es sobre todo para cuando las cosas van mal a bordo. Ahí un marino es, o no es. Y Francesco Schettino demostró que no lo era. Escapar a su deber y su conciencia fue una cobardía inexcusable, que en tiempos menos políticamente correctos, frente a un tribunal naval de los de antes, lo habría llevado a la soga de una horca.
Tengo una impresión personal sobre eso. Con el auge de las comunicaciones fáciles vía Internet y telefonía móvil, la responsabilidad de un marino se diluye en aspectos ajenos al mar y sus problemas inmediatos. El oficial del Costa Concordia que fue a comprobar cuánta agua entraba en la sala de máquinas informó repetidas veces al puente, y no obtuvo respuesta porque el capitán estaba ocupado con el teléfono. De hecho, buena parte de los 45 minutos transcurridos entre el momento de la varada (21.58), las mentiras a la autoridad marítima de Livorno (22.10) y la confesión final de que había una vía de agua (22.43), así como el cuarto de hora siguiente, hasta que sonaron las siete pitadas cortas y una larga para abandonar el buque (22.58), Schettino los pasó hablando por teléfono con el director marítimo de Costa Crociere. Dicho de otra forma: en vez de ocuparse del salvamento de pasajeros y tripulantes, el capitán del Costa Concordia estuvo con el móvil pegado a la oreja, pidiendo instrucciones a su empresa.
Mi conclusión es que el capitán Schettino no ejercía el mando de su barco aquella noche. Cuando llamó a su armador dejó de ser un capitán y se convirtió en un pobre hombre que pedía instrucciones. Y es que las modernas comunicaciones hacen ya imposible la iniciativa de quienes están sobre el terreno, incluso en cuestiones de urgencia. Ni siquiera un militar que tenga en el punto de mira a un talibán que le dispara, o a un pirata somalí con rehenes, se atreverá a apretar el gatillo hasta que no reciba el visto bueno de un ministro de Defensa que está en un despacho a miles de kilómetros. El capitán Schettino era patéticamente consciente aquella noche de que el tiempo de los marinos que tomaban decisiones y asumían la responsabilidad se extinguió hace mucho, y de que las cosas no dependían de él sino de innumerables cautelas empresariales: cuidado con no alarmar al pasaje, ojo con la reacción de las aseguradoras, con el departamento de relaciones públicas, con el director o el consejero ilocalizables esa noche. Mientras tanto, seguía entrando agua, y lo que en hombres de otro temple habría sido un "váyanse al diablo, voy a ocuparme de mi barco", en el caso del capitán sumiso, propio de estos tiempos hipercomunicados y protocolarizados, no fue sino indecisión y vileza. Además de porque era un cobarde, Schettino abandonó su barco porque ya no era suyo. Porque, en realidad, no lo había sido nunca.
Sé que puede hacerse una objeción comparativa a esta hipótesis, y que precisamente es de índole histórica: el capitán del Titanic también se comportó con extrema incompetencia en el abandono de la nave, y su pasividad tuvo relación directa con la muerte de millar y medio de pasajeros; sin embargo, Edward Smith no tenía teléfono móvil. En 1912 solo había telegrafía de punto-raya en los barcos. Eso permitiría suponer que, en ese caso, las decisiones erróneas sí fueron suyas. Quizá lo fueran, desde luego; nada es simple en el mar ni en la tierra. Pero no por falta de comunicación directa con sus armadores de la White Star. La noche del iceberg y la tragedia, a bordo del Titanic viajaba el presidente de la compañía naviera. Que estuvo en el puente y sobrevivió ocupando un lugar libre en los botes.
dissabte 21 de gener de 2012
Altres opinions sobre l'accident del Costa Concordia
Transcric a continuació un magnífic article escrit per Santiago Ferrer Mur a la pàgina www.atmosferis.com on per fi algú diu alguna veritat. Después de unos días de muy escasa información intrínsecamente interesante referente al accidente, el siguiente artículo pretende hacer un análisis crítico.
En primer lugar, condenar infinitamente la prensa amarilla, esa que, ya por el grado de implantación que ocupa hoy, bien podría decirse que es la única prensa, LA PRENSA. Repugnante actuación de los medios de desinformación, prensa del shock, del espectáculo, del circo. Lamentable estado de emergencia desinformativa por la que, todavía hoy, el mundo desconoce que hay detrás de la miserable, espectacular y rentable tragedia humana.
Es por ello que hoy me veo obligado a hacer el trabajo de otros, periodistas de pandereta, porque me afecta. Claro queda que los técnicos o especialistas, los únicos capacitados para decir una sola palabra al respecto, no son bienvenidos en este conjunto de carroña mediática.
A pesar de que existen muchas hipótesis al respecto en la nube, no es todavía momento para pronunciarse sobre ninguna de ellas ya que, por el momento, no lo han hecho las principales instituciones implicadas.
Lo único que se puede asegurar hasta hoy es que el buque navegaba por una ruta peligrosa que no le correspondía y que la tripulación no estuvo a la altura de la situación durante la evacuación del mismo.
Sobre lo que sigue, presumo, será de lo que hable LA PRENSA ahora y cuando se conozcan ya los detalles del naufragio.
· El capitán: perfecto chivo expiatorio
· La tripulación: perfectos siguientes culpables del desastre
· La seguridad de los buques: ¿podríamos morir todos?
Siendo críticos:Sobre el capitán: es posible que incurriera en negligencia, a la vez que es posible que cumpliera órdenes de algún tipo, nunca se debe descartar. De cualquier manera, lo que es seguro es que, a día de hoy la capacidad de decisión o actuación del equipo de mando ha quedado relegada a un segundo plano. Por otra parte se realizan turnos que podrían adquirir la calificación de infinitos.
Por otra parte, en cuanto a la dificultad para arriar los botes salvavidas, solo cabe echar un vistazo a la inclinación “escora” del buque. En esas condiciones se hace prácticamente imposible arriar un bote al agua por ninguno de los costados. Es conveniente pensar que los buques no se diseñan para ser evacuados sobre una roca.
Sobre la seguridad de los buques: podría comenzar dando un dato, para los catastrofistas sedientos del dato basura, y es que, por estadística, se corre un peligro mucho mayor saliendo a pasear al perro que a bordo de un buque. Dicho esto, los buques cumplen un sinfín de normativas y supervisiones que los deja muy poco sujetos a la inventiva. Los criterios de seguridad a bordo, estabilidad, flotabilidad e integridad estructural están logrados con creces en los buques actuales, éste botado en 2006.
La obra sumergida de los buques está dividida en secciones estancas entre sí, dotados éstos de sistemas de achique de gran capacidad y fiabilidad. Ello consigue que, en caso de inundarse una o más de una sección por una grieta en el casco, el buque pueda mantenerse a flote en lo que se denomina reserva de flotabilidad.
Cuando la grieta tiene una magnitud como la de este caso, se pierde esta reserva y el buque, sencillamente, naufraga. Para simplificar aún más, al igual que un avión no podrá nunca volar a falta de un ala, un buque no está concebido para navegar en estas condiciones.
Por lo que me es posible hasta el momento, sobre la actitud crítica responsable que debiera adoptarse frente a la desinformación perpetrada por LA PRENSA, daré una serie de principios:
El posible error humano o negligencia del capitán o quien fuere al mando. ¿Fueron decisiones propias? ¿De qué nivel de responsabilidad pueden realmente participar? ¿Existe negligencia o responsabilidad alguna por parte de la naviera?
La tripulación y su poca profesionalidad. ¿Qué causa que esto suceda así? ¿Qué se exige a la tripulación y que a las navieras? ¿Cuántas horas dedicó la empresa, de media, a adiestrar a su tripulación para estos casos?
La seguridad intrínseca del buque. ¿Se está cuestionando en un nivel razonable? ¿Cuáles eran las condiciones de explotación del buque? ¿La causa del naufragio, se daría en unas condiciones normales y seguras de navegación?
De cualquier manera cabe siempre preguntarse ¿Está hablando de esto un experto o un periodista?
http://www.lavanguardia.com/sucesos/20120120/54245169080/cartas-nauticas-fiables-las-inglesas-las-rocas-no-aparecen-dice-especialista-sobre-costa-concordia.html

El capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, ¿es el único culpable de lo sucedido ante las costas de Giglio?
Por lo que veo, faltan muchas cosas por dilucidar…
Más allá de la temeridad cometida por Schettino, ¿es lógico que un barco de estas dimensiones se hunda a causa de un impacto similar al que sufrió el Costa Concordia?
divendres 20 de gener de 2012
AHIR LLOAT, AVUI REPUDIAT
Després d’agrair i animar l’actuació del Capità acostant-se a terra, quan han anat mal dades, li ha faltat temps a l’armador per desentendre’s i criticar aquest tipus d’actuació. AHIR LLOAT, AVUI REPUDIAT!!!!!.De tot aquest greu accident encara em queden unes quantes qüestions i que fins ara a la premsa no han estat divulgades.
Després de l’impacte amb les pedres que li produeixen la via d’aigua, ¿quines instruccions li donen telefònicament al Capità des del centre d’operacions de flota de Costa, on ell ha tingut que trucar?
¿Per que Costa, sembla ser, va trucar per telèfon en dues ocasions en les dues hores posteriors a l’accident a una modesta companyia de manteniment de Savona per sol·licitar l’enviament urgent d’una embarcació amb submarinistes per que reparessin in situ una averia en el creuer, segons ha desvelat el 'Corriere della Sera'.? ¿Que pretenien arreglar?
Per que la Capitania de Livorno no va trucar al Costa Concordia i el va obligar a tornar al seu rumb inicial al veure que el barco havia fet un canvi radical de rumb que l’apropava de manera inusual (o era usual?) a la costa?. Per que dono per fet que a la Capitania de Livorno tenen en funcionament i amb un operador controlant-lo, el sistema d’identificació AIS.
Que és el que realment esperen trobar a la caixa forta de la cabina del Capità?, Jo per més que ho penso no trobo el que pot haver amagat el Capità Schettino a dita caixa.
I ja per acabar de que tot sembli un vodevil, només ens faltaven els dos darrers elements que rodegen l’aureola d’un “MARINO” i que a més a més es “LLATÍ”, l’alcohol i les dones.....
dimecres 18 de gener de 2012
Al·lucinant i increïble
De Falco: “Escuche Schettino, hay personas atrapadas a bordo. Ahora mismo usted coge su bote salvavidas y se va hasta la proa de la nave, lado derecho, donde hay una escalerilla. Usted sube por esa escalerilla y vuelve a bordo del barco y me dice cuántas personas hay a bordo. ¿Está claro? Yo estoy grabando esta comunicación, capitán Schettino”.
Schettino: “Comandante, le digo una cosa [De Falco le interrumpe gritándole que se acerque al micrófono y hable en voz alta] en este momento, la nave está inclinada”.
De Falco: “Lo sé. Escúcheme, hay gente que está bajando por la escalerilla de proa, usted esa escalerilla la recorre en sentido contrario, entra al barco y me dice cuántas personas hay. Me dice si hay niños, mujeres o personas que necesiten ayuda. Y me lo dice usted”
Schettino guarda silencio y De Falco sigue: “Mire Schettino que usted quizá se ha salvado del mar abandonando el barco pero yo le hago mucho daño, le meto en un verdadero lío. Vaya a bordo, cojones”.
Schettino: “Comandante, por favor… ”
De Falco: “No, por favor no, usted vuelve a bordo y me lo asegura”
Schettino: “Yo estoy aquí abajo, he salido con la lancha de rescate”
De Falco: “¿Y qué está haciendo capitán?”
Schettino: “Estoy aquí para coordinar el rescate”
De Falco: ¿Pero qué está coordinando ahí? ¡Vaya a bordo y coordine los rescates a bordo! ¿Se está negando?”
Schettino: “No, no me niego, es que hay otra lancha delante”
De Falco: “¡Usted se está negando, vaya a bordo, es una orden, no debe hacer otro tipo de valoración. Vaya a bordo. Ahora mando yo! [...] Me debe llamar ahora mismo desde la nave hay uno de mis socorristas allí!”
Schettino: ¿Dónde está su socorrista?
De Falco: “¡Está en la proa. Hay ya cadáveres Schettino!”
Schettino: “¿Cuántos cadáveres hay?”
De Falco: “¡No lo sé. uno seguro, me lo tendría que estar diciendo usted, cristo!”.
Schettino: “… Es que está oscuro”
De Falco: “¿Que está oscuro? ¿Y qué quiere, irse a casa porque está oscuro?
Quan un barco s’escora i s’enfonsa per manca d’estabilitat, como sembla ser el cas, el número de víctimes acostuma a ser molt elevat entre els passatgers. El Capità Schettino ha salvat moltes vides embarrancant el barco. La seva reacció davant l’emergència ha estat apropiada.
Les ordres del Comandant De Falco (Capitanía de Livorno) donades per telèfon em semblant absurdes. El lloc del capità en cas d’abandonament del barco, està en el pont de comandament, coordinant totes les accions que s’hagin de prendre. Però quan un barco escora més de 45 graus i te la meitat de la seva estructura sota l’aigua, el Capità té que abandonar el barco i tractar de salvar la seva vida per mantenir-se al lloc del naufragi, continuant dirigint tot l’operatiu i poder recollir a tots els supervivents que han saltat a l’aigua.
Pretendre que el capità torni a bord amb una escora de més de 70 graus i pràcticament enfonsat per passar llista, em sembla a totes llums absurd i típic d’un funcionari al que només li preocupa omplir el seu informe per poder fer un comunicat de premsa.
Com Capità crec que la prioritat en aquests moments es salvar gent, no contar-la.
Per altra part, ¿com una gravació que està al sumari es filtra al públic en general? i ¿ per que no en la seva totalitat?. Realment, sentint nomès aquest troç de la gravació, hom pot creure qualsevol cosa.
Ara bé, si tot el que s’ha publicat i dit fins ara, és veritat, que Deu agafi confessat al Capità Schettino, per que no tindrà cap atenuant ni justificació. No voldria estar a la seva pell, ni l’Armador està al seu costat.....
dimarts 17 de gener de 2012
Article de Juan Zamora Terrés sobre el Costa Concordia
Juan Zamora és Doctor de la Marina Civil, Capità de la Marina Mercant, Advocat i Periodista, és representant de la Generalitat a la Comissió d’Investigació d’Accidents Marítims.
No tiren contra el capitán Schettino
Hace unos años se produjo una colisión en vuelo de dos aviones Mystère del Ejército del Aire español. Se perdieron los dos aviones, una fortuna, pero sus pilotos pudieron salvarse sin apenas daño, pese a lo cual fueron inmediatamente trasladados a un hospital para un examen médico profundo. El jefe del Alto Estado Mayor del Aire declaró unos días después del accidente que los pilotos se estaban recuperando y que ya habría tiempo de interrogarles y de conocer las causas del siniestro. Ahora lo importante, añadía, es la salud de los aviadores.
Los marinos mercantes no disponen de un defensor inteligente, como tuvieron los pilotos del aire españoles. Los marinos han de soportar que tras una desgracia, se detenga sin contemplaciones a los capitanes, solos o en compañía de otros oficiales. Una detención exprés, antes de conocer no ya las causas del accidente, sino ni siquiera la película elemental de los hechos. Así fue en el caso del Aegean Sea, del Erika, posteriormente del Prestige y ahora del Costa Concordia.
Al capitán Francesco Schettino le han montado en unas pocas horas una campaña difamatoria de órdago que recuerda la que le montaron al capitán Mangouras con aquella mentira de que había desobedecido a las autoridades. Le acusan de haber hundido el buque, de haber abandonado el mando y le mantienen detenido con la grotesca excusa de evitar su fuga.
Disparar contra los capitanes antes de preguntar y antes de saber lo que ha pasado se ha convertido ya en una costumbre. A todos los poderes les va bien que el capitán aparezca como el chivo expiatorio del accidente. A la empresa, porque aleja de sí casi todas las sospechas; a las autoridades marítimas porque de esta forma evitan preguntas incómodas sobre la operación de salvamento y la eficacia de los controles administrativos previos que sufren los buques; a los políticos, en fin, porque la detención del capitán, cabeza de turco, apacigua el furor mediático y calma a la opinión pública. Ha habido un accidente, pero el culpable ya está a buen recaudo. Un culpable indefenso, por el que nadie moverá un dedo. Una felonía.
No es cierto que el buque estuviera siguiendo una derrota errónea
¿Qué ha ocurrido con el Costa Concordia? Las informaciones disponibles no permiten hacerse una idea cabal del accidente, cuyas causas habrán de ser objeto de una investigación técnica, independiente y pública, de acuerdo con el mandato de la regla 21 del Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS en siglas inglesas). Nos habremos de limitar por tanto a establecer algunas hipótesis y aclarar determinadas opiniones sin sentido aparecidas en los medios.
El buque sufrió una extensa vía de agua en el costado de estribor de la obra viva al embarrancar con unas rocas. La investigación aclarará si se trataba de un bajo no señalizado en la carta náutica, o si la embarrancada se produjo por un error en la navegación o fue causada por la deriva del buque al quedarse sin propulsión y sin gobierno. No es cierto que el buque estuviera siguiendo una derrota errónea, excesivamente próxima a tierra. Los buques de crucero, como parte del servicio a los pasajeros, suelen acercarse a las costas con mayor encanto. Los buques de la compañía Costa Crociere acostumbraban a pasar entre la isla de Giglio y la península italiana, un paso amplio y con suficiente agua como para navegar por él con total seguridad. No hay por tanto error ni negligencia alguna en la derrota del buque, sino una deliberada ruta cuya proximidad a tierra estaba calculada para satisfacción de los turistas.
La vía de agua produjo una rápida escora del buque y todo parece indicar que el capitán, consciente de la gravedad del accidente, habría intentado acercar el buque al puerto de Giglio para facilitar el rescate y salvamento del pasaje y la tripulación.
Las declaraciones de los náufragos resultan contradictorias
Que durante la emergencia se viviera una situación de caos a bordo resulta perfectamente explicable. Al pánico de numerosos cruceristas (y probablemente de algunos tripulantes), y a la ausencia de luz, hay que sumar el desconocimiento práctico de cómo actuar en esa clase de situaciones. La regla 37 del capítulo III del SOLAS obligaba al Costa Concordia a tener actualizado un cuadro de obligaciones e instrucciones para casos de emergencia en el que se detallan los cometidos de cada tripulante, de capitán a marmitón. No albergo duda alguna sobre el cumplimiento del Costa Concordia de ese precepto y del conjunto de obligaciones de seguridad que prevén los convenios y leyes marítimas vigentes en Italia (las mismas, por cierto, que en España). Pero la experiencia de casos anteriores nos enseña que en la práctica son numerosos los desajustes, fallos y errores en el cumplimiento del susodicho cuadro de obligaciones e instrucciones. De ahí que las declaraciones de los náufragos resulten tan contradictorias. Para unos la tripulación tuvo un comportamiento profesional impecable y para otros, el caos y el desorden reinaron durante la emergencia. Las percepciones del suceso abarcan seguramente todos los colores del arco iris.
En estos momentos, el organismo de investigación de siniestros marítimos del coastguard italiano ya se ha puesto en marcha para analizar el suceso, aclarar sus causas y proponer las mejoras técnicas y legales que eviten un accidente similar en el futuro. Hasta que esa investigación, que puede discurrir en paralelo con una eventual investigación judicial, haya concluido lo lógico es tratar de recuperar a los pasajeros y tripulantes y cuidar la salud de los principales responsables del buque, capitán, jefe de máquinas y primer oficial, sin duda anímicamente destrozados por la desgracia.
Si de las investigaciones se desprende de manera inequívoca un comportamiento poco ejemplar del capitán y de la tripulación, procédase contra ellos de acuerdo con la ley. Pero mientras tanto, por el amor de Dios dejad de difamar al capitán Schettino.
diumenge 15 de gener de 2012
Costa Concordia


A causa d’aquest trist accident, l’amic Joan Coromina em fa arribar l’article escrit per Pérez Reverte, l’any 2.005 i que podria estar datat avui,SOBRE BARCOS HONRADOS
Aquesta és una trista història per a tots nosaltres, no és la pèrdua, o no, d’un barco, per més gran o més luxós que sigui, però si ho és la pèrdua irreparable de la vida humana. El Capità del Costa Concordia ha estat detingut i s’han fet moltes declaracions i acusacions, tots hem escoltat les noticies, però la vida m’ha ensenyat a no fer avaluacions o valoracions precipitades, i encara més quan es refereixen a una sèrie de procediments que no dominem.
dimecres 21 de desembre de 2011
dimarts 29 de novembre de 2011
Carta dirigida a la Compañía de Seguros por el atribulado Capitán de un barco extraordinariamente desgraciado.
dimarts 15 de novembre de 2011
Fotos aèries del Port de Blanes

dimecres 13 de juliol de 2011
Estat actual del Port de Blanes
Han transcorregut 17 mesos des de l’inici de les obres (23 de març de 2.010) de l’ampliació del Port de Blanes i tal com es pot veure a la fotografia, feta el 17 de juny, aquestes estan molt avançades.El mirall d’aigua interior ha quedat perfectament protegit i l’agitació es quasi inexistent.
El ritme de treball de la UTE constructora ha estat constant i perfectament controlat, sense ocasionar molèsties als veïns i als usuaris del port.
dilluns 27 de juny de 2011
Cierzo (2)
El Cap de Màquines va informar al pont de que l’avaria era important, (entre d’altres coses, un balancí trencat) i que es posaven a treballar per poder arrancar el motor principal, però que no hi havia garanties del temps que necessitarien per poder fer-ho al haver de treballar amb aquelles condicions.
Des del pont, contactem per radiotelefonia amb la companyia per informar de la situació. (És diumenge, a la Tras sempre hi ha gent del departament de flota de guàrdia, a Madrid).
El Cierzo a Tenerife amb les tapes de l'entrepont al moll
A les 17.00 HRB prenc demora i distància amb el radar de Punta Europa i em situo a la carta (operació una mica complicada, ja que ho tinc que fer estirat a terra, ja que no s’aguanta res a la taula de derrota) i comprovo que hem tingut un abatiment quasi d’una milla cap el “Baix de la Perla” (situat al sud de Pta. Carnero).
El vent i la mar continuen amb virulència i ens fa preveure que si no arranquem aviat el motor, acabarem a les pedres. Connectem de nou amb la Companyia per informar de la situació actual i de la previsió, ja que a la Màquina continuen sense poder arrencar el motor.
Als pocs minuts, la Companyia ens informa de la contractació d’un remolcador i que sortirà d’Algeciras per cercar-nos, però que hi ha el problema de que l’Autoritat de Marina ha tancat el port i no deixa sortir cap barco.
El Capità dóna l’ordre al 1er Oficial de preparar i destrincar les balses salvavides, per si fos necessari, ja que és totalment inviable intentar arriar els bots salvavides amb aquests balanços, i preparar el canó llançacaps per poder llançar el cap de remolc quan segui l'hora. No cal dir que arribats a aquesta situació, tots estàvem amb l’armilla salvavides col·locada i en el meu cas, fins i tot, amb la meva documentació particular a la butxaca amb una bossa de plàstic per fer-la impermeable (al menys que em puguin reconèixer quan em trobin).
Transcorre el temps i continuem amb aquella mar i aquells balanços, i no hi ha manera d’arrencar el motor. Per fi, l’Autoritat de Marina autoritza a sortir al remolcador. Cada vegada estem més a prop del “Baix de la Perla”. El meu timoner, que es jubila a l’arribada a Barcelona, comença a veure-ho negre i repeteix contínuament “cuarenta años en la mar y ahora no llegaré a la jubilación”. La situació està arribant al límit i les nostres cares ho diuen tot i son el reflexa dels moments pels que estem passant.

Quan encara no ha arribat el remolcador i com a les millors pel·lícules d’intriga on tot s’arregla a l’últim minut, truca des de la sala de màquines el Cap de Màquines, per informar que intentarà arrancar el motor. El silenci al pont es majestuós, tots mirem cap el tacòmetre esperant que es mogui l’agulla indicadora de les revolucions. Al Tercer intent, el motor arrenca, esperem uns minuts a que des de la màquina ens diguin quelcom. Per fi, el Cap de Màquines, ens deixa augmentar les revolucions una mica i donar pas a l’hèlix. Així i molt a poc a poc, comencem a navegar, de nou, ara, cap a la badia d’Algecires i amb l’arribada del remolcador, acompanyats per aquest.
A les 22.00 hores, quedem fondejats a la dia d’Algecires a l’espera de que ens donin amarratge al port i poder efectuar la reparació del motor.
Després de tres dies aturats a Algecires i una vegada efectuada la reparació del motor, salpem cap a Barcelona amb un grapat de dies de retard. 
Des de proa navegant
A les dotze hores d’haver salpat, aproximadament, torna a aturar-se el motor principal. S’ha repetit l’avaria!!. Estem igual que abans!!. En mig del Mar d’Alboran i ara amb bon temps, els maquinistes intenten fer una reparació d’urgència que ens permeti arribar a Barcelona i allí amb els tallers de la Companyia procedir a fer la reparació definitiva.
Passades bastants hores, tornem a posar el motor en marxa i continuem el viatge, això si, amb molt poca velocitat, uns 5 nusos, per que el motor ja no dóna més de si.
Els partes meteorològics, tornen a donar mal temps, quan estem a l’alçada del Cap de la Nao, i efectivament, quan comencem a tenir les Illes Columbretes a la vista, s’aixeca un llevantada força important i que amb la poca màquina amb la que disposem ens fan caminar tant poc, que hi ha moments que sembla que anem cap enrere. Avui ja fa 12 dies que hem sortit d’Arrecife, ¡Hem trigat més que Magallanes a vela!, quan baixo al menjador per dinar per la meva sorpresa el cambrer em pregunta si vull un entrepà de musclos en escabetx o si el prefereixo d’escopinyes, ja que s’han acabat les provisions i això es el que es pot menjar.
dilluns 11 d’abril de 2011
Cierzo
El Cierzo atracat a Les Palmes
Pont del Cierzo
Pujant per la costa marroquí, entre Cap Cantin i Cap Espartel, de sobte el motor principal s’atura per seguretat degut a un important augment de temperatura dels escapaments. Després de més de 12 hores “al pairo” tornem a navegar però a règim moderat. Van arribant meteos amb predicció de fort temporal de llevant a l’Estret. Efectivament, quan entrem a l’Estret, la mar és arborada i el vent de llevant molt fort (40-45 nusos), el Cierzo comença a donar uns cops de pantoc impressionants, clavant la proa en la mar com una cullera i embarcant grans quantitats d'aigua. Varem tenir que moderar molt més la velocitat (5 nusos). A les quatre de la tarda, aproximadament al sud de Punta Europa, en ple canvi de guàrdia entre el 3er Oficial i jo, la proa es va enlairar de manera espectacular, obligant a aferrar-nos on varem poder per no caure, i tot seguit va caure en picat cap el buit produït al passar l’onada, donant un espectacular cop de pantoc que va fer que el motor principal s’aturés de cop, al moment, el Cierzo es va travessar a la mar donant uns balanços enormes i tota la tripulació, que no estava de servei, pujà corrent cap al pont.........









